Pese a que los padres de los pacientes han denunciado las continuas infecciones intrahospitalarias, bacteria, falta de personal y la crisis sanitaria dentro de la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos de la Chet, es la causa de muerte de niños en la Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera, el principal de la entidad carabobeña.

Así lo denunciaron un grupo de familiares que aún con el dolor de haber perdido a sus seres queridos que se encontraban internados en la CHET, decidieron alzar su voz y hacer eco de esta esta denuncia con la intención de salvar la vida de aquellos que aún están internados.

En el caso de Marielis Alexandra Barazarte Mota, de cinco años de edad, sufrió un accidente doméstico el 26 de junio, sus padres, Mariana Mota y Lisandro Barazarte, la trasladaron de emergencia al área de pediatría, con quemaduras de segundo y tercer grado en 45% del cuerpo, según diagnóstico preliminar.
La esperanza de estos padres de que su pequeña saliera victoriosa de aquella tragedia, era intermitente, pues durante dos meses y seis días de hospitalización, la menor de edad contrajo ocho bacterias, que el primero de septiembre acabaron con la vida de la menor.
De manos atadas parecen estar los galenos que laboran en el hospital, según los padres de Marielis, los médicos reconocieron la presencia de estas bacterias, pero que es muy poco lo que ellos pueden hacer para erradicarlas, debido al grado de insalubridad en el hospital con el que deben lidiar pacientes, parientes y todos los trabajadores, porque el personal de limpieza también es escaso, además no cuentan con los desinfectantes de alta gama que deben utilizar para minimizar la proliferación de las mismas.
Ante la escasez de medicamentos en el hospital para combatir estas bacterias y en simultáneo la reventa a precios exorbitantes de algunas medicinas dentro de la CHET, los padres recurrieron a la misericordia de ciudadanos y fundaciones que ayudan a pacientes de este Hospital.
Infectada la Chet
Cinco de las ocho bacterias que se alojaron en el organismo de Marielis fueron combatidas y eliminadas de la paciente, gracias al cóctel de antibióticos suministrados en el área de la UCIP.  Sin embargo, sus padres aseguran que la pseudomóna Aeroginosa, poderosamente rápida e invasiva, no fue atacada con la diligencia que requería el caso.
“En varias guardias nocturnas mi hija no recibió el tratamiento a la inmediatez que se requería por falta de enfermeras”, contaron.
“No hay enfermera a esta hora (madrugada) para suministrar el antibiótico”, les avisó en ocasiones un trabajador de la salud a los padres de la niña fallecida.
Incumplir con el tratamiento produjo que la pseudomóna Aeroginosa hiciera resistencia al medicamento que se le suministraba a la niña, quien ya presentaba un retroceso en su recuperación, motivado a la frecuente contaminación del quirófano, donde debía ser ingresada cada dos días para su intervención quirúrgica y lograr la cicatrización.
“Las condiciones en las que se encuentra el quirófano, a veces sin aire, la ausencia de anestesiólogo también retrocede la recuperación de los pacientes, es indignante el trato recibido por algunas de las enfermeras en el área de la UCIP, pues no es ético de este gremio”, dijeron los padres.
Insistieron los padres que la denuncia la hacen para dar a conocer lo que está pasando dentro del hospital y darle oportunidad de continuar con vida a muchos niños que a diario son internados.
“Queremos dar a conocer lo que pasa en ese hospital y así tratar de evitar que sigan muriendo tantos niños que aún tienen oportunidades de vida. Mi hija no murió por las quemaduras, falleció por las bacterias, la negligencia e indolencia de las autoridades que tienen bajo sus hombros la responsabilidad de administrar ese hospital”, destacó Lisandro Barazarte.

Por su parte, Samuel Rojas de seis años, ingresó al hospital el pasado 23 de junio proveniente del estado Cojedes, a causa de una hidrocefalia obstructiva. El niño estuvo un mes y medio en cuidados intermedios, explicó su madre, Nurmi Otero Campos.

Otero relató que, cuando cumplió 13 días hospitalizado, su hijo comenzó a presentar convulsiones y le practicaron una cirugía por padecer Meningitis asociada a la bacteria Burkholderia cepacia, adquirida en el nosocomio. Tras la intervención, el menor fue ingresado a la UCIP el 15 de julio y siete días después se contó su deceso.

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